Alacar 2015


ASAMBLEA LATINOAMERICANA DE CARMELITAS – ALACAR 2015

(San Salvador, 26- 31 de octubre 2015)

 

Teresa de Jesús ha sido “pretexto” para encontrarnos y dar pasos en la integración de los Carmelitas de América Latina. Nos asomamos a Teresa de Jesús como “una ventana de esperanza”, en el ejercicio de mirar a través de ella, nos descubrimos y reconocemos en la riqueza de encontrarnos monjas, frailes, religiosas y laicos carmelitas procedentes de 17 naciones, reconociéndonos unos a otros en nuestra diversidad, desde la peculiaridad de nuestros carismas vinculados a una fuente común de espiritualidad: El Carmelo.

 

El signo de comunión que pudimos compartir en estos días de ALACAR 2015 durante el IV encuentro que realizamos, en esta ocasión gracias a la acogida de los OCD en El Salvador, se manifestó  como profecía en medio de las realidades marcadas por desencuentros, rupturas, antagonismos y exclusiones en las que viven sumergidos muchos sectores de nuestros pueblos.

 

Recibimos aportes iluminadores a partir de la persona y el testimonio de Teresa de Jesús en torno a su experiencia y proceso de conversión. Su búsqueda de fidelidad, hasta que logra hallar su centro en  el encuentro con la persona de Jesús que la habita, la redime, transformándola y lanzándola a una aventura, generando caminos para responder a los intereses de Jesús que la interpelan desde su condición de Mujer.

 

Ella en medio de las circunstancias, movimientos  sociales, espirituales  y eclesiales de su tiempo, que marcan una época con acontecimientos de impacto mundial, auténticos desafíos históricos, caracterizados en particular por las condiciones excluyentes en las que viven las mujeres; comunica y comparte una espiritualidad y retórica humanizadoras propias, con un posicionamiento frente a las circunstancias que le rodean, permitiéndonos descubrirla con una personalidad íntegra y modélica para entonces y para hoy.

 

Teresa de Jesús nos ayuda a comprender que la experiencia del encuentro con Dios no se da al margen de nuestra condición humana. Como ella,  descubrimos a Dios vivo y presente en los acontecimientos y signos de la historia.  Es allí donde  se responde y ama a Dios, porque se experimenta su  Presencia - Encarnada y su misericordia redentora. Reflexionar estos aspectos en Teresa de Jesús iluminando las circunstancias y situaciones de la mujer en América Latina a partir de situaciones y movimientos propios de entonces y los actuales, incentivó el intercambio en el trabajo de grupos, resumen que se presentó en plenarias desde las intuiciones teresianas de mayor resonancia y las orientaciones que recibimos para dinamizar nuestras presencias pastorales, resaltando las orientaciones que nos permiten plantear desafíos desde los rasgos propios de la Espiritualidad del Carmelo.

 

El reto resuena diáfano: vivir como místicos y profetas sabiendo descentrarnos para acercarnos a las periferias humanas. Teresa concretó su respuesta histórica a los procesos de su tiempo y a la llamada de Dios “sembrando carmelos”. 

Momento de particular riqueza fue la iluminación en torno a estos aspectos planteados por P. Fernando Millán, Superior General O Carm. y P. Saverio Cannistrà, Superior General OCD  quienes nos aproximaron a las raíces profético- carismáticas del Carmelo, de modo particular a Teresa de Jesús cuya celebración del V Centenario de su nacimiento nos ha motivado a un coloquio frecuente con ella, aprendiendo a hacerle preguntas respecto de problemas, desafíos que nuestro tiempo plantea y nos agobia. Escuchando con atención, su mensaje nos permite encontrar palabras y soluciones éticas a estas preocupaciones a pesar de la distancia que nos separa; a menudo sus enseñanzas son más actuales y originales que muchos discursos de hoy, que nos dejan sedientos y hambrientos de verdad. El impacto de su mensaje resuena en nosotros porque  habla desde una experiencia personal de Dios Vivo, no basado en teorías sino en la “manifestación del Espíritu y su poder” (1 Cor). Intentamos explicitar lo que el Espíritu inspira - dice a las Iglesias para vivir y anunciar el evangelio como carmelitas. El espíritu profético viene del Espíritu del Resucitado que la inunda de luz y resplandor, con los  que construye su Carmelo. Teresa de Jesús, nos brinda algunos criterios  en los que podemos expresar nuestra dimensión místico – profética. En el empeño de la formación como espacio vital para abrir horizontes nuevos, la inculturación como “proceso kenótico cordial y crítico”, adentrarnos en la experiencia del silencio que rompa la superficialidad que nos envuelve, para estar a la escucha de Dios y posibilitar el encuentro con Él y la religiosidad o piedad popular como una plataforma evangelizadora es decir, sentirnos  capaces de experimentar la profecía desde el testimonio personal y comunitario.

 

En la etapa final de este encuentro con la persona y mensaje de Santa Teresa nos ha lanzado no sólo a asomarnos a la ventana sino a entrar por la “puerta” de la historia de nuestros días desde la cual, podemos salir, dejar pasar a otros, atravesarla nosotros mismos, involucrándonos, implicándonos como verdaderos contemplativos ya que contemplar no es sólo “mirar” desde un lado, sino “exponernos” y hacerse presente el reino, traspasar y estar en la otra orilla de las realidades humanas. 

 

Antes de morir Teresa de Jesús afirmó: “Es tiempo de caminar”, esta actitud de “intimidad itinerante” resume el fruto del V centenario del nacimiento de Santa Teresa en nosotros, es decir ponernos en camino desde el fortalecimiento del compromiso evangelizador. La proximidad y conocimiento de la gracia y de la pedagogía  teresiana aleccionaron los dinamismos de la vida interior, invitación permanente a salir de nosotros mismos, animados por la dinámica del amor. Tomando  en serio el desafío de “Ser espirituales de veras”. 

 

La impronta misionera que ha dejado huella en el documento Evangelii Gaudium del Papa Francisco resuena en este encuentro carmelitano, invitándonos a ser una Iglesia en salida. Desde un estilo nuevo de anunciar el Evangelio, con objetivos precisos, discerniendo las salidas hacia las periferias, viviendo en comunión misionera. Marcados por la urgencia de anunciar el Evangelio. (EG 23. 24)

 

Rastreamos algunos ecos Teresianos en la Exhortación EG, trazando unos derroteros para  la espiritualidad de la evangelización, dejar actuar al Espíritu como agente evangelizador,  abriéndonos sin temor para anunciar el evangelio con audacia. Con Parresía, valentía, incluso a contracorriente, componente profético de quien anuncia auténticamente el Evangelio dejándose guiar por el Espíritu. Necesitamos cultivar el espacio interior que nos permita una mística de acompañamiento y cercanía a los demás, abriendo horizontes espirituales que no desgasten la auténtica esperanza en Dios, ya que en el esfuerzo evangelizador hacemos experiencia de Dios, abrimos espacios espirituales.

 

Volvemos a nuestras comunidades fortalecidos por el encuentro y desafiados a hacer vida el don vocacional con el que somos bendecidos compartiendo gratamente la identidad del Carmelita: místico y Profeta en el mundo de hoy.