Historia del Carmelo Descalzo

Restos del primer monasterio carmelita. Foto: http://ocarm.org/pre09/esp/ord1/1pag1esp.htm
Restos del primer monasterio carmelita. Foto: http://ocarm.org/pre09/esp/ord1/1pag1esp.htm

Los Carmelitas nacieron, hacia finales del siglo XII, de un grupo indefinidos, no bien conocido de laicos, peregrinos y cruzados que, cansados de la guerra o deseosos de aguardar la definitiva venida del Señor que, según la mentalidad apocalíptica, tendría lugar en Jerusalén, se retiraron a la montaña del Carmelo, donde adoptaron el estilo de vida eremítico, en boga por aquel entonces, como oposición y reforma al movimiento monástico. Estos primeros Carmelitas se dedicaron a la oración y la meditación de la Palabra de Dios. Aquellos primeros carmelitas, antes de estructurarse en colegio, lo que tendrá lugar con la Regla, eran ermitaños independientes, por libre, que buscan la perfección a través de la soledad, en donde tratar de luchar contra el diablo -el combate con el diablo, propio de la espiritualidad del desierto- y contra todos los enemigos del hombre verdaderamente cristianos, las pasiones. Posteriormente, En un segundo momento, entre 1206-1214, pidieron a Alberto Avrogardo, patriarca de Jerusalén, residente en San Juan de Acre que les diese una Regla, una formula de vida, por la que regirse, y en la que define el ideal carmelitano como “Vivir en obsequio de Jesucristo", sirviéndole fielmente con corazón puro y buena conciencia”. La falta de seguridad en Tierra Santa provoca que, a partir de 1220, los Carmelitas comiencen su emigración hacia Europa estableciéndoos en Chipre, Sicilia, Francia, Inglaterra. En 1291, con la caída de San Juan de Acre, se acaba con la presencia de los Carmelitas en el Monte Carmelo. La mitigación de la Regla, las adaptación de la misma a las nuevas exigencias de la vida religiosa, por parte de Inocencio IV, 1247, es el punto de partida de la adaptación de la Orden del Carmen de sus orígenes eremíticos al esquema de vida mendicante, al permitirse a los Carmelitas fundar sus conventos en las ciudades y dedicarse a predicar y confesar al igual que los otros Mendicantes, aunque no será hasta el II Concilio de Lyon, cuando oficialmente sean considerados Mendicantes, al lado de los Dominicos, Franciscanos, y Ermitaños de San Agustín. Establecidos en Europa, y buscando señas de identidad con las que poder ser reconocido por la gente, desarrollan la devoción al Profeta Elías, al que presenta en su doble vertiente, como prototipo de del ermitaño dedicado por entero a la contemplación, y por otra parte como modelo de vida mixta en cuanto conjuga la acción y la contemplación. Igualmente, desarrollan la piedad mariana que termina por identificarles como la Orden de la Virgen, siendo a partir del establecimiento en Europa cuando se generaliza el título con el que oficialmente se conoce la Orden: Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. Aquellos carmelitas de los últimos tiempos medievales, que pretendían vivir en obsequio de Jesucristo, se caracterizaron por: La contemplación, fundamento de la vida y del apostolado del carmelita, la oración, y con ella la meditación, el recogimiento y el silencio, la ascesis, que implica la sobriedad de vida, la pobreza, que implica la vida humilde y de dependencia de los demás, el apostolado, tanto en sus iglesias como fuera de ellas. Recuperado de: http://www.carmelitasdescalzos.com

La Orden del Carmelo Descalzo

El carisma del Carmelo Teresiano se hace presente en la Iglesia y en el mundo de diversas maneras. Así, tenemos en la gran familia del Carmelo Teresiano a los Frailes Carmelitas Descalzos que buscan unir a la vida de oración y el apostolado en sus diversas modalidades; las Monjas Carmelitas Descalzas que viven la vida contemplativa y los Laicos del Carmelo Seglar. El núcleo principal de la Orden son los Frailes Carmelitas Descalzos, del cual depende jurídicamente la Orden Seglar de los Carmelitas Descalzos – OCDS.

Frailes

El fin primordial y principal de los Carmelitas como expresa la regla, o norma de vida, es Vivir en obsequio de Jesucristo día y noche. La oración, el tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien se nos ama, en palabras de Teresa de Jesús es el gran objetivo y fin. Y desde ahí irradian el carisma a la Iglesia con centros de Espiritualidad (casas de oración, desiertos, casas convencionales…). Y ayudan a las diversas Iglesias locales de todo el mundo, desde las parroquias que atienden pastoralmente, tanto en ciudades como en tierras de misión. Otro apartado de su carisma es el de irradiarlo a través de los escritos de espiritualidad (contamos con varias editoriales), de ejercicios espirituales, de la dirección espiritual. Los Carmelitas Descalzos o Teresianos están esparcidos por todo el mundo. Según las últimas estadísticas (año 2012) son 3994 frailes, incluyendo todos los carmelitas que están en la etapa formativa. El peso de la Orden ha estado desde su nacimiento en Europa, hecho que poco a poco se va desplazando: Asia, América y África están tomando el relevo. De los casi 4.000 frailes que somos, más de mil pertenecen a la nación de la India. Este hecho demuestra que el centro de gravedad de la Orden, ya no es la Europa Occidental sino Asia. En la vieja Europa estamos en un proceso de restructuración, mientras que en Asía es todo lo contrario, un proceso de expansión. Cincuenta y seis son las circunscripciones en las que se divide la Orden, y su nomenclatura es: Provincias, Semi-provincias, Comisariados y Delegaciones generales. Como dato relevante expresar que son veinte los carmelitas que han sido ordenados como obispos y que desarrollan su ser carmelita en las diversas diócesis que pastorean. La Provincia que cuenta con un mayor número de miembros es la de Manjummel con 263 frailes y la que menos Holanda con 17 religiosos. 

Monjas

Las carmelitas descalzas, siendo un Instituto religioso de carácter estrictamente contemplativo, son sobre todo testigos claros de la primacía absoluta de Dios en la vida humana. Y por Él y respondiendo con un corazón disponible al don de la vocación personal, su existencia se convierte en una especie de ofrenda, no sólo por renunciar a la familia o a la libertad de comunicación en el mundo, sino sobre todo por subordinar toda la vida, hasta el más mínimo detalle, a la oración y firme perseverancia en la presencia de Dios. Al participar en el carisma de Santa Teresa de Jesús, las carmelitas descalzas “están llamadas a la contemplación, tanto en la oración como en la vida” (Constituciones 1991, n 10). Esta contemplación del Dios viviente es la razón de su existencia y su tarea principal. Todo lo demás es secundario. Y así - con el fin de asegurar adecuadas condiciones de vida y específico “clima de oración”. Las carmelitas descalzas eligen la separación radical del mundo en la forma de la clausura papal, la soledad y el silencio. De esta manera, cuidando la auténtica libertad del espíritu y del cuerpo, ellas empeñan todas sus fuerzas en el encuentro nupcial con Dios, en la Eucaristía diaria y en la Liturgia de las Horas, como en la meditación. Su profunda experiencia de Dios se convierte en el fundamento de su apostolado. En la vida cotidiana las monjas unen la oración ferviente y el trabajo manual. Este trabajo incluye tanto las tareas domésticas comunes, como las formas específicas de actividad encaminada a obtener fondos para el mantenimiento como por ejemplo: hornear las hostias, bordar los ornamentos litúrgicos o realizar iconos. Según los últimos datos estadísticos las monjas alcanzan la considerable cifra de 11.500. (Siendo la Orden femenina de Clausura más importante del mundo católico). Estos monasterios se encuentran en el territorio de 98 naciones. 

Seglares

Los miembros de la OCDS buscamos vivir el carisma carmelitano teresiano en el medio del mundo, en la familia, en el trabajo y en las circunstancias normales de la vida civil, gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según las enseñanzas de Jesús en el Evangelio y conforme al carisma de Santa Teresa de Jesús. Seguimos las huellas de Teresa sobre la oración e intentamos vivirla como amistad con Dios, pero también la vivimos en la liturgia, en la escucha de la Palabra de Dios, en los sacramentos y en devoción a la Virgen del Carmen, modelo de la vida cristiana y carmelitana. Buscamos vivir en amistad fraterna en la Comunidad, a la cual pertenecemos y frecuentamos y que es regida por un Consejo elegido cada 3 años, el cual tiene el cuidado de la formación y la admisión a las promesas. El cultivo de las virtudes humanas y el clima de confianza en la Comunidad permite el compartir y el crecer en la caridad y amistad con los demás. Colaboramos en el apostolado con nuestro testimonio de vida cristiana y ayudamos a la santificación del mundo, a través de la vida de fe, esperanza y caridad y según los talentos personales. La Orden Seglar se rige por Constituciones propias (2003), en las cuales se condensa nuestro estilo de vida, identidad, valores y compromisos en el seguimiento de Jesucristo, en la busca de vivir la intimidad con Dios, en la comunión fraterna y en el servicio apostólico. Según el último dato de 2013, los carmelitas seglares somos cerca de 1500 comunidades eregidas canónicamente  y más de 242 en formación, presencia en 75 países y sus miembros son a diciembre del 2012 25.407 (tenemos más carmelitas seglares es en Corea 3500 y los que menos en Ruanda 9 y Samoa 9). Podríamos decir que los seglares vivimos el espíritu del Carmelo en el corazón del mundo y enriquecemos con nuestra secularidad la vida religiosa del Carmelo.