Imploramos a nuestro Señor que toque el corazón de los violentos

Noticias: Colombia llora por sus jóvenes

El Arzobispo de Bogotá (Colombia), Cardenal Rubén Salazar Gómez, señaló que el terror nunca puede ser semilla de justicia y de paz, tras el atentado ocurrido este jueves 17 de enero en la Escuela de Cadetes General Santander, en el sur de la capital colombiana. “La muerte, la violencia y el terror no pueden ser nunca semilla de justicia y de paz”, indicó el Purpurado en un mensaje publicado por la Arquidiócesis de Bogotá en su cuenta de Twitter. “Rechazamos este y todo atentado que vulnera la dignidad de las personas y de la sociedad”, agregó. Desde el lugar de los hechos, el presidente de Colombia, Iván Duque, dijo que el atentado fue un “ataque no solo contra la juventud, ni la policía, sino contra toda la sociedad”. Señaló que lo ocurrido “fue un demencial acto terrorista que no quedará impune” y precisó que “ya avanza la investigación y se ha identificado al autor material. Vamos a actuar con toda la firmeza”. Antes de iniciar sus palabras, el mandatario guardó un minuto de silencio por todos los fallecidos que dejó la explosión del carro bomba esta mañana. Hasta el momento se informó de 21 muertos y decenas de heridos. El Cardenal Salazar también manifestó su “solidaridad con la nación, la policía, las víctimas y sus familias e imploramos del Señor el perdón y la paz”.

En la Orden Seglar de los Carmelitas Descalzos empezamos el año viviendo la fraternidad

Noticias OCDS

Viviendo las enseñanzas de nuestra madre Teresa acerca de “ no solo oración, también se han de recrear", la comunidad OCDS de Cali Santa Tresita del Niño Jesús, celebró un evento de integración, el cual se realizará a lo largo de este año y que se titula "Noches del Carmelo".

Las Bodas de Caná

Reflexión:  Palabra de Dios

Foto: https://www.lds.org
Foto: https://www.lds.org

Santo evangelio según san Juan (2,1-11). En  aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga».Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. Palabra del Señor.

 

Reflexión

 

Que la semana que comenzamos venga cargada de bendiciones, nos sirva para renovar nuestros compromisos con la paz, la alegría y el amor y abra espacios de salvación para cada una de las personas con las que vivimos.

 

Leyendo el pasaje de san Juan (2, 1-11) podría decir que comienza la vida nueva de Jesús, en la que tomando cada día más distancia de la familia, se dedica a anunciar el Reino de Dios, a proclamar la buena nueva y a darse a conocer como La Palabra de Dios hecha carne. Ya Dios está con nosotros, camina con nosotros y hace parte de nuestra vida. Jesús es Dios y el misterio de su amor se va haciendo palpable en los signos que realiza.

 

Dios quiere sellar una alianza nueva y eterna con su pueblo, una alianza de amor fundada en la fidelidad, en la entrega mutua. Las bodas de Caná pueden ser también el signo de la alianza, de Dios que se une como el esposo a su esposa; como el amado que se entrega a la amada, como el salvador que carga sobre sí el pecado de quien amado es salvado.

 

Ha llegado el tiempo de Dios, el momento en el que Jesús se revela como lo que es. Tal vez María hace que la manifestación del “ser Dios” de Jesús se anticipe en el tiempo,  pero también es verdad que María es la única que hasta el momento sabe hasta dónde llega el poder de Jesús y ante una situación complicada que pasa la pareja de Caná, ella no puede quedarse sin interceder por ellos. Jesús no se niega pero María debe entender que definitivamente no son los signos ni los milagros la carta de presentación, sino más bien la predicación y el estilo de vida y de explicar la Palabra lo que debe hacer y forjar a los creyentes.  Y Jesús hace lo que la madre le pide y María nos invita a que nosotros hagamos lo que Jesús nos dice.

 

Con el vino nuevo, que según el evangelista es el mismo Jesús, viene la alegría; la fiesta de la vida y del amor va adelante. Con el vino nuevo ya no existe el agua de la purificación porque el mismo Dios ha transformado la vida. Ya con su presencia todo queda purificado, lavado; todo se hace nuevo. El milagro es un signo que nos muestra a Jesús que es el vino nuevo que cambia la vida, la llena de alegría y colma las necesidades que había quitado la paz del corazón. Jesús es la razón para que la fiesta siga y la alegría desborde la vida.

 

A muchos de nosotros, como a la pareja, se nos acaba el vino sin darnos cuenta. Han sido muchas las personas que han entrado a nuestra casa, a nuestra vida, a nuestra fiesta y nos han dispersado de tal manera que no supimos cuando se nos acabó el vino. Y ya no queremos dar, no queremos abrir, no queremos ayudar. Hemos perdido la alegría, vinieron las burlas y las críticas que nos acabaron interiormente. La fiesta de la vida, el vino de la alegría se nos acabó. Por eso hagamos aquello que María aconseja, hagamos lo que Jesús nos dice, vaciemos de las costumbres y tradiciones la vida y llenémosla de la novedad del Evangelio, de la Buena nueva de Dios, hagamos que el reino llegue a nuestra vida. Jesús hará que la alegría, la risa, la paz y el amor regresen a nuestra vida, a nuestra casa.

 

Con mi bendición,

 

P. Jaime Alberto Palacio González, OCD

Historia de los Santos Carmelitas

Santos Carmelitas: celebraciones mes de enero

Beato Ángelo Paoli

Fecha: 20 de enero /País: Italia (Argigliano)

(1642-1720)

Foto:  celesteprize.com
Foto: celesteprize.com

Beato Angelo Paoli, presbítero carmelita. 20 de enero.Nació nuestro beato en Argigliano, el 1 de septiembre de 1642, y fue llamado Francisco en su bautismo. Desde niño aprendió la virtud de la caridad, pues su padre era un hombre virtuoso y gran valedor de los pobres, y de él aprendió. Siempre que podía iba corriendo a la iglesia a rezar, ayudar a misa o enseñar a otros niños el catecismo. Fue educado por su tío materno, un ejemplar sacerdote, el cual le dio los rudimentos de la enseñanza del tiempo.

 

A los 18 años, sin decir nada a nadie, se presentó él solo ante el obispo Luni-Sarzana para que le permitiera ser sacerdote. El prelado le examinó y viendo su virtud y conocimientos, le admitió para la formación sacerdotal, vistiéndole la sotana de clérigo. Y así volvió a su casa, con susto de sus padres. Comenzó la formación, desde su casa, pues los seminarios serían cosa posterior, pero necesitado de la vida comunitaria y de la asidua formación religiosa, decidió, junto a su hermano menor, Tomás, pedir el hábito carmelita en el convento de Cerignano.


Hizo el noviciado en Siena, en 1660, tomando el nombre de Ángelo, en honor a San Ángelo (5 de mayo), protomártir carmelita. Luego de emitir sus votos le enviaron al convento de Pisa, a estudiar la filosofía. Ya aquí como estudiante comenzó a despuntar lo que sería luego: un ángel de caridad. Fue ordenado presbítero en Florencia, en la festividad de San Andrés Corsini, el 7 de enero de 1667, donde también cantó su primera misa. Permaneció aquí 7 años como organista, enfermero y sacristán. Ya ordenado, se negó a seguir la Teología (otra costumbre de los tiempos, la Teología se estudiaba después), para dedicarse a los más desfavorecidos, alejado del ministerio de la enseñanza o la predicación. El 15 de agosto de 1674 ocurrió un milagro que se le atribuyó: repartía pan a los pobres, cuando constataron que por más pobres que acudían, las cestas no disminuían, alcanzando para todos y sobrando.

 

En la enfermería se tomó muy a pecho sus obligaciones con los demás, descuidando su propia salud, por lo que ese año de 1674 el médico recomendó le enviaran a su casa a descansar un poco. Pero descansar no entraba en la mente de Ángelo, pues una vez le permitieron, o le ordenaron más bien, ir a casa, allí lo que hizo fue recorrer montes y campos buscando a los pastores, los campesinos, los alejados de Dios, para predicarles y enseñar el catecismo. Su plan era alojarse con los pastores un tiempo, enseñarles y seguir camino a otro grupo. Se hizo una ermita en las montañas, donde oraba, se disciplinaba y trabajaba para no ser gravoso a los pobres del campo. Pero esta vida de esfuerzo también le minó la salud y su padre le envió a Pistoia, con un pariente farmacéutico, que debía cuidarle, mas volvió el santo fraile a lo mismo: buscar a los pobres, mendigar para ellos, auxiliarles y llevarles a Cristo.

 

Finalmente tuvo que volver al convento de Florencia. Y no solo aquí estuvo, sino además, en Pisa Siena y Montecatini, ciudades donde abrirá un comedor para pobres. En 1677 fue párroco de Empoli, sin dejar de visitar a sus pobres de Pistoia. Por donde pasaba siempre tenía una recua de pobres tras de sí, esperando su auxilio, su consejo y sus bendiciones. En 1678 fue nombrado maestro de novicios en Florencia y lo primero que hace es llevar a los jóvenes religiosos a servir en los hospitales, para que aprendan el valor de la humildad, el sufrimiento y a servir a Cristo en los pobres. En 1682 fue asignado a Cerignano, donde vive un tiempo de eremitismo compartido con la vida comunitaria. Conjuga la oración y la penitencia con el servicio d sacristán, organista y sobre todo: *caridad, caridad y caridad*.

 

En 1687 fue destinado al convento de San Martín “ai Monti”, Roma, como maestro de novicios, pero allí igualmente todos sus esfuerzos se van a los pobres. A tanto llega su caridad y trabajo con los necesitados, que el General le dispensa de los oficios comunitarios para que pueda dedicarse a su vocación: los pobres. Esta dispensa, la continua presencia de pobres que alteran la paz conventual y su fiebre asistencial le traen críticas y calumnias por parte de algunos carmelitas y de algunas asociaciones caritativas de la Ciudad Eterna. Le llaman loco, de usar la caridad para envanecerse y ganarse un halo de santo. Pero Ángelo lo toma todo como una cruz, no se desanima y continúa con sus pobres, favoreciéndoles y catequizándoles.

 

Un día visita el Hospital de San Juan de Letrán, supuestamente atendido por unos bienhechores, pero el espectáculo que halla es desolador: mal olor, llagas que no se curan nunca, comida en mal estado, camas faltantes, suciedad, desorden, la capilla abandonada, etc. Asume la tarea de cambiar aquello y en solitario comienza a limpiar, ordenar, socorrer a los más enfermos. Pronto tiene algunos ayudantes que le ayudan a lavar a los enfermos, cambiar las sábanas, limpiar heridas, etc. Pero va más allá, Ángelo, además se preocupa del alma de los enfermos, pues les predica y les da sacramentos, se hace confesión general, ayunan los que pueden, se asiste a las ceremonias religiosas y al rosario diario. Además, emprende Ángelo algo hoy muy extendido, la llamada "risoterapia", que consiste en alegrar al que sufre, relajarle con música, humor, etc. Contrata clowns, músicos e ilusionistas para elevar la moral de los pacientes. Y él mismo no dudó en disfrazarse para hacer reír a sus amados pobres. En 1710 extiende el hospital a "clínica de reposo", permitiendo que algunos enfermos leves o ya curados, descansen allí, formando parte además del equipo sanitario y ayudando a los que aún padecen. Se crea así una gran familia de caridad, alegría y santidad. Atrae a los familiares de los convalecientes, que ayudan a sus propios enfermos y a los que están solos. Le llueven las solicitudes para se tratados allí y aunque escasean los recursos, nunca se niega a admitir a nadie. Dirá que “cuantos más pobres acoja, más hará la Providencia por ellos”.

 

No olvidó a los presos el santo carmelita, siendo constante en las prisiones de la Via Giulia, donde halló igualmente un panorama desolador, por lo que comenzó a dignificar la vida de los presos y sus parientes, mediante el auxilio material y espiritual. Fue también director espiritual del Conservatorio de la Virgen Santísima, una fundación para niñas pobres, a las que se les daba educación y preparaba para la vida. Fue amigo de los cartujos, cuya vida admiraba y a la que dirigió a muchos jóvenes vocacionables. También tuvo de amigo y protector al cardenal teatino San José Tomasi Caro (3 de enero).

 

Todos los que visitan el Coliseo romano han de saber que, en gran parte, que este se conserve, sea visitable y haya sido restaurado se debe a nuestro santo carmelita Ángelo Paoli: en sus tiempos, siglo XVII, el venerable edificio se hallaba en ruinas y era nido de la peor gente. En sus rincones pululaban el vicio, la bajeza, la enfermedad y la muerte. Fue Ángelo, luego de una visita para venerar el sitio donde (tradicionalmente) habían alcanzado el premio tantos mártires de Cristo, quien clamó al papa Clemente XI, que le quería mucho, para que restaurase el edificio, cerrara las entradas peligrosas y sanease el lugar. Además, el mismo Ángelo puso tres cruces y celebró el primer Via Crucis que se hizo allí. El mismo Clemente XI le ofreció el capelo cardenalicio, como ya había hecho Inocencio XII, pero Ángelo reaccionó las dos veces con humildad, pero negándose firmemente a aceptarlo. Solo aceptó como cargo eclesiástico, entre 1713 y 1716 el cargo de la Lipsanoteca, certificando la autenticidad de las reliquias, aunque sin abandonar su trabajo con los pobres. Y es que su máxima fue siempre: "Quien busca a Dios, lo hallará en los pobres".

 

En 1720, el 14 de enero, cayó con fiebres muy altas, sintiéndose mal mientras tocaba el órgano, pero no dejó su función litúrgica. La humildad no pudo faltar ni en sus últimos días: pide que le confiese y de la extremaunción al carmelita que más le criticaba, el cual cayó arrepentido a sus pies. Murió nuestro carmelita el 20 de enero de 1720, con tiempo para escribir una especie de Constituciones para el hospital, dando instrucciones a sus colaboradores. Sus funerales fueron apoteósicos, estando presentes muchos prelados y una multitud de pobres y enfermos, casi a rastras. Fue sepultado en la iglesia carmelita de San Martín y en su tumba el papa Clemente XI hizo grabar las palabras "venerable padre de los pobres". Fue beatificado el 25 de abril de 2010, aunque su culto es más antiguo, pues en 1781 el papa Pío VI reconoció oficialmente sus virtudes heroicas.

San Andrés Corsini

Fecha: 09 de enero / País: Italia (Florencia)

(1302-1373)

 

Nacido en Florencia, Italia. Andrés hijo de la ilustre y poderosa familia Corsini. Sus padres, Nicolás Corsini y Gema degli Stracciabende, pertenecían a una de las familias más aristocráticas de la ciudad. En su juventud, fue un chico disoluto y pendenciero. Según cuenta la tradición, antes de nacer, su madre dijo que había vista en sueños a su hijo en figura de *un lobo que se transformó luego en cordero*. Esas palabras transformaron su conducta. Después de la ordenación sacerdotal fue enviado a las universidades de París y Avignon e ingresó en la Orden de los Carmelitas. Cuando llegó a Florencia, la ciudad estaba invadida por la epidemia de peste descrita por Boccaccio. Fue elegido superior provincial de la Orden en 1348, y dos años después, fue elegido obispo de Fiesole, pues el anterior había muerto de peste. Trató de rechazar el cargo, porque se consideraba indigno de él y por eso se escondió en un yermo lejano de Enna, donde fue descubierto por un niño.


Como obispo, supo mantener entre los religiosos el espíritu de disciplina, el culto de la pobreza y de la oración y se cuidó particularmente de la formación de los jóvenes según el espíritu y la tradición de la Orden y el celo apostólico. En su palacio, escogió para dormir una celda reservada con un lecho de sarmientos en la que pasaba largas horas de la noche en oración.

 

En el aspecto diplomático, el Papa Urbano V le confió con frecuencia importantes misiones para solucionar conflictos, juzgar y apaciguar querellas. De su obra como pacificador se beneficiaron no sólo los combativos toscanos, sino también la ciudad de Bolonia, a donde el Papa lo envió a poner paz y donde lo acabaron encarcelando. Murió el 6 de enero de 1373 y fue enterrado en la iglesia del Carmen de Florencia. Urbano VIII lo canonizó en 1629. NOTA: un yerno es un lugar que no tiene vegetación y no está cultivado o no se puede cultivar.

San Pedro Tomás

Fecha: 08 de enero / País: Francia (Périgord)

(1305-1366)

La carrera de san Pedro Tomás es una curiosa combinación de vocación religiosa y vida diplomática. Nació en 1305, de humilde linaje, en la aldea de Salles, al sudoeste de Francia. A temprana edad entró en contacto con los carmelitas, quienes le recibieron gozosamente en el noviciado de Condom. En 1342, Pedro fue hecho procurador general de la orden. Este nombramiento le llevó a vivir en Aviñón, que era entonces la residencia de los papas; este nombramiento muestra que el santo tenía todas las cualidades de un hombre de negocios. Se puede decir que, a partir de ese momento, aunque el santo conservó su sencillez de monje, consagró la vida a las negociaciones, como representante de la Santa Sede; fue legado papal en negociaciones con Génova, Milán y Venecia. En 1354, fue consagrado obispo y representó al Papa en Milán, durante las ceremonias de la coronación del emperador Carlos IV como rey de Italia. De ahí pasó a Serbia y, más tarde, se le confió la misión de allanar las dificultades surgidas entre Venecia y Hungría. En un viaje a Constantinopla, recibió la orden de hacer un nuevo esfuerzo para obtener la reconciliación entre la Iglesia bizantina y la occidental.


Lo más sorprendente, por lo menos en nuestra época, es que Inocencio VI y Urbano V parecen haber puesto a Pedro Tomás al mando de expediciones de carácter claramente militar (cruzadas). En 1359, fue enviado a Constantinopla con un fuerte contingente de tropas y una buena cantidad de dinero, como «Legado Universal a la Iglesia de Oriente»; en 1365, fue de nuevo puesto, prácticamente, al mando de las fuerzas lanzadas al ataque de Alejandría. Esta expedición terminó desastrosamente. El legado papal fue alcanzado por varias flechas en el asalto. Tres meses después (6 de enero de 1366), murió en Chipre y como se dijo que la muerte le sobrevino como consecuencia de las heridas, se le honró como a un mártir, aunque no está inscrito en el Martirologio a ese título.

 

Es probable que una de las razones por las que los papas confiaron a san Pedro Tomás tantas misiones diplomáticas, haya sido su sentido de la economía, ya que la tesorería papal atravesaba entonces momentos muy críticos y el santo evitaba toda pompa y ostentación innecesarias. Por su parte hubiese deseado viajar del modo más humilde, y no hurtaba el cuerpo a las grandes austeridades que tales expediciones imponían, aun a los hombres más recios. Tampoco hemos de olvidar que, si bien sus biógrafos escriben en el tono poco crítico de un panegírico, todos están de acuerdo en proclamar su deseo de evangelizar a los pobres, su espíritu de oración y la confianza que su santidad inspiraba a todos. La biografía de Mézieres, que es nuestra fuente principal, no ofrece muchos detalles de tipo más íntimo; pero el mejor tributo a la impresión que el santo obispo producía en sus contemporáneos, consiste precisamente en el hecho de que Felipe Mézieres, que era un devoto cristiano y un eminente político, haya podido hablar de su amigo en términos tan elogiosos y desprovistos de toda envidia. Un decreto de la Santa Sede, de 1608, concedió a los carmelitas celebrar la fiesta de san Pedro Tomás, como obispo y mártir, lo que puede considerarse una confirmación de culto; pero no ha habido hasta ahora una canonización formal.

San Ciriaco Elías Chavara

Fecha: 03 de enero / País: India (Kerala)

(1805-1871)

Este hindú, nacido en Kerala (India), ha sido denominado apóstol de la Eucaristía, donde instituyó las “Cuarenta Horas”, que consiste en adorar al Santísimo Sacramento ininterrumpidamente durante un periodo de cuarenta horas. En este tiempo se recuerda y se recrean los eventos desde la deposición de la Cruz hasta la resurrección. De igual manera, fue un apóstol defensor de la unidad y de la reconciliación de la Iglesia. Su vida desde la infancia estuvo caracterizada por singularísimo amor al Santísimo Sacramento y a María. Fundó la Congregación de la Madre del Carmelo, integrada por monjas carmelitas de rito siro-malabar*. Este santo, primer prior general de los Carmelitas de María Inmaculada, murió en Koonammavu, localidad india cercana a la de Kochiel 3 de enero de 1871. Fue beatificado por Juan Pablo II el 8 de febrero de 1986, y Francisco lo canonizó el 23 de noviembre de 2014.


En la festividad del Santísimo Nombre de Jesús, se celebra la vida de este santo que nació en Kainakary, Kerala, India, el 10 de febrero de 1805 y se convertiría en uno de los grandes defensores de la unidad de la Iglesia mediando en el grave conflicto creado por el prelado Thomas Rochosen el sur de su país. Su vida desde la infancia estuvo caracterizada por singularísimo amor al Santísimo Sacramento y a María, a quien lo consagraron sus padres a los pocos días de nacer depositándolo ante Ella en el santuario de Nuestra Señora de Vechour. Debía su piedad a su madre que le enseñó a recitar las primeras oraciones antes de iniciar el descanso cotidiano; ambos las compartían en medio de gran recogimiento.

 

Integrado en la comunidad de rito siro-malabar, apenas despuntaba en su adolescencia cuando el padre Thomas Palackal, que atisbaba en el muchacho gestos inequívocos de virtud y clara aptitud hacia el sacerdocio, le animó a ingresar en el seminario de Pallipuram que estaba bajo su dirección. Antes de ser ordenado sacerdote, el santo perdió a sus padres y a un hermano, por lo cual unos parientes cercanos consideraron que era mejor que abandonara los estudios y ayudara a su sobrina, hija del hermano fallecido. Ciriaco asumió sus responsabilidades sin dejar la formación, y después de haber pasado por el seminario de Verapoly fue ordenado sacerdote en 1829.

 

Al saber que el padre Palackal y el padre Perukkara, amigo de aquél, aspiraban a vivir la experiencia eremítica, se unió a ellos. Y en 1831 se iniciaba la construcción del monasterio de Mannanam que pusieron bajo el amparo de san José. La idea del prelado Stabilini era contar con un movimiento religioso indígena, labor que encomendó a estos sacerdotes. La comunidad creció y fue el germen de otro seminario colindante que sería de gran fecundidad para el clero lo cual repercutió en la vida de los fieles. Signado por el espíritu de la fidelidad y la autenticidad, Ciriaco se convirtió en un pilar de la Iglesia en ese estado de la India y fue motivo de descanso para el vicario apostólico de Verapoly que le encomendó misiones eclesiales relevantes. Entre tanto, con el afán de contribuir a la formación de los fieles se hizo con una imprenta de madera y con ella difundió la revista La flor del Carmelo, el periódico El Deepika y numerosos textos espirituales.

 

Hombre de oración, acostumbrado a pasar largas horas ante el Santísimo, recorría afanoso todas las parroquias de Kerala con una acción apostólica vigorosa que conllevaba numerosas bendiciones. En 1846 se convirtió en el superior del monasterio de Mannanam, ya que los sacerdotes que encabezaron la fundación junto a él habían fallecido. El incremento de vocaciones que se produjeron bajo su amparo dio lugar a la Congregación de los Siervos de María Inmaculada del Monte Carmelo.

 

En 1858 se hicieron notorias las desavenencias entre sacerdotes de rito siro-malabar y el vicario apostólico de rito latino, monseñor Bacinelli. Los primeros llevaron los malos entendidos al patriarca caldeo José VI, con la esperanza de que designara un prelado afín a ellos. Roma no lo autorizó, pero el patriarca nombró a Thomas Rochos, quien hizo creer a los católicos que contaba con la aquiescencia de la Santa Sede intoxicando más aún las relaciones entre los fieles que aceptaron su versión. En la gravísima sima que se abrió acarreando la separación del legítimo vicario apostólico de Verapoly, Rochos no pudo anexionarse la voluntad de Ciriaco que actuó con absoluta fidelidad a Roma y en calidad de vicario general para los siro-malabares con sumo tacto y prudencia impidió que se consumara un cisma.

 

Todo su quehacer estuvo guiado por el anhelo de mantener la unidad y la reconciliación dentro de la Iglesia. Amaba profundamente al Santo Padre. Era humilde, caritativo y misericordioso; un gran apóstol que vivía entregado a los demás. El rezo del Rosario, la adoración al Santísimo y devoción por las llagas de Cristo, los dolores de María y los gozos y pruebas de san José, en los que meditaba y difundía entre sus hermanos, formaban parte de su quehacer y acción apostólica. En medio de sus múltiples tareas incluía la escritura siempre con finalidad apostólica. Decía: «Los días en que no hemos ayudado a nadie no merecen considerarse entre los días útiles de nuestra vida». Fuente: zenit.org.

 

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